El suelo pélvico está formado por un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos de soporte que sostienen los órganos pélvicos —vejiga, útero y recto— y participan en funciones esenciales como la continencia urinaria y fecal, el soporte de los órganos internos y la estabilidad de la pelvis. También desempeña un papel importante en la calidad de la vida sexual.
Factores como el embarazo, el parto, los cambios hormonales, la menopausia, la práctica deportiva de impacto o el paso del tiempo pueden alterar su funcionamiento. Estas alteraciones pueden manifestarse como incontinencia urinaria, sensación de peso o presión vaginal, prolapsos, dolor pélvico o molestias durante las relaciones sexuales.
Muchas mujeres normalizan estos síntomas o los asocian únicamente al envejecimiento, pero una valoración adecuada permite identificar el tipo de disfunción, su origen y su grado de afectación. La consulta incluye una exploración funcional detallada que orienta el diagnóstico y permite establecer un plan de actuación.
En función de cada caso, el abordaje puede incluir tratamiento médico, recomendaciones específicas de hábitos y ejercicios, seguimiento clínico o derivación a fisioterapia especializada en suelo pélvico. El objetivo es mejorar la funcionalidad, prevenir complicaciones futuras y recuperar la calidad de vida de forma progresiva y segura.
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