Existen diversas alteraciones ginecológicas que pueden afectar al bienestar físico, emocional y reproductivo de la mujer, como miomas uterinos, quistes ováricos, pólipos endometriales, adenomiosis o endometriosis, entre otras. Muchas de estas patologías son frecuentes y pueden aparecer en distintas etapas de la vida.
Los síntomas pueden variar desde dolor pélvico crónico, molestias durante la menstruación o en las relaciones sexuales, hasta sangrados irregulares, reglas abundantes o dificultades para lograr embarazo. En algunos casos pueden ser asintomáticas y detectarse de forma incidental durante una revisión.
La consulta incluye una valoración clínica completa, revisión de antecedentes y exploración ginecológica, complementada con estudio ecográfico cuando está indicado. Esto permite confirmar el diagnóstico, valorar el tamaño o localización de la alteración y determinar su posible repercusión.
Una vez establecido el diagnóstico, se analizan las diferentes opciones terapéuticas disponibles, que pueden ir desde tratamiento médico y control evolutivo hasta derivación quirúrgica si fuera necesario. El abordaje siempre se adapta a la edad, intensidad de los síntomas, situación hormonal y deseos reproductivos de cada paciente, buscando la solución más adecuada y equilibrada en cada caso.
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